Los momentos previos a la presentación del espectáculo El Cielo del Guacahayoen el Teatro Santander, se vivieron con una antesala cargada de sensibilidad, cercanía y significado. Fue un encuentro, donde las autoras de las publicaciones, Cristina Díaz y Ada López, recibieron a los invitados, en un espacio mágico y majestuoso, además de contar con la presencia de los maestros Francisco – “Pacho” Rivera Montoya, clarinetista y Germán Darío Pérez Salazar, pianista, y el acompañamiento de José Gregorio Romero Moreno, diseñador gráfico e ilustrador encargado de darle vida a la publicación con un diseño en la técnica pop-up.

Esta es una obra que trasciende la puesta en escena, permitiéndole al público espectador, una conexión con la sensibilidad de las letras, la música, el arte y la danza y el territorio, convirtiéndose en una experiencia cultural y sensorial de profundo valor para la región. En ese ambiente íntimo y especial, la música tuvo un papel fundamental, a través de la interpretación del clarinete y el piano, los maestros, ofrecieron una presentación en vivo que acompañó la llegada de los invitados al teatro y dio a la jornada un tono de profundidad, belleza y contemplación, su presencia enriqueció la antesala con un lenguaje sonoro que dialogó de manera natural con el espíritu poético de la obra.

Un momento muy especial, que se vivió en este previo al show principal, fue la presentación del libro con técnica pop-up, concebido por José Gregorio Romero Moreno, cuya propuesta visual aportó una dimensión tridimensional y simbólica al universo de la obra. Su trabajo permitió que la poesía y la imagen dialogaran en un objeto artístico que amplía la experiencia narrativa y estética del proyecto.

La velada, además de querer compartir las publicaciones de las autoras, a través de diferentes composiciones de María Isabel Saavedra y la danza de los integrantes de la compañía bumanguesa Studio 5, tuvo un momento muy especial marcado por el lanzamiento de la canción “Fiesta”, autoría de María Isabel Saavedra, Cristina Díaz y Andrés Rangel, cuya letra está inspirada en los versos concebidos en el Libro titulado como la misma obra “El Cielo del Guacahayo. Esta creación se levanta como un homenaje al río, al agua, no solo como elemento de la naturaleza, sino como símbolo vivo de memoria, territorio e identidad, porque los ríos no solo recorren geografías, también atraviesan la historia humana, guardan relatos colectivos y conservan la huella de los pueblos.

Entre risas, abrazos y palabras compartidas, los asistentes reflexionaron sobre la importancia de este acontecimiento para el Teatro Santander, para la memoria artística del territorio y para la fuerza simbólica del río Magdalena y de todos los ríos que recorren Colombia, como musa y eje inspirador de esta creación.

Así, la antesala de El Cielo del Guacahayo se convirtió en una extensión del alma misma de la obra: un espacio donde la literatura, la música, la imagen y la conversación se unieron para rendir homenaje al río, a la memoria y a las historias del territorio que no pueden ser olvidadas. Más que un preámbulo, fue una experiencia viva que preparó al público para entrar en una propuesta de arte total, donde la poesía, la danza, el cine, el teatro y la música se encuentran en escena para hablar de lo que somos, de nuestras riquezas culturales y naturales, y de este país de pujanza y templanza que siempre quiere mostrar la belleza con la que contamos.